domingo, 8 de mayo de 2011

Sobre la tortura


La captura y asesinato de Bin Laden ha vuelto a ser utilizada para justificar la tortura. Según parece, diez años de tortura a presos de Guantánamo han servido para localizar al terrorista más buscado del mundo.
Ni la prisión de Guantánamo, ni el asesinato en tierra extranjera de Bin Laden deberían justificar nada en un Estado democrático que quiera diferenciarse del terrorismo. Me viene a la cabeza las declaraciones del ex-presidente González -que nunca fue santo de mi devoción-, cuando, en un alarde de sinceridad (?) confesó a Millás que dudó acabar con la cúpula de ETA mediante asesinatos extrajudiciales. De hecho, aquellos que abobinaban de los GAL ahora aplauden a los EE.UU. por haber acabado en un país extranjero con Bin Laden. Si lo hubieran detenido y juzgado, seguro que hablaríamos de otra cosa. La expresión "guerra al terrorismo" justifica este tipo de actuaciones al margen, además, de la Convención de Ginebra.

Volviendo al tema de la tortura. Lo que sus defensores quieren que olvidemos es que han debido torturar, y durante mucho tiempo, a muchos que no tenían ni idea. Y claro, negar, niegan los culpables y los inocentes. Habría que volver a leer a los clásicos anti-tortura como Beccaria. La tortura, además de inhumana, supone castigar antes de saber de la culpabilidad. Muchos torturados para dar con Bin Laden, ¿para qué? ¿cómo se justifica ese sufrimiento? ¿cómo se compensa el sufrimiento de la tortura? ¿Por qué los conservadores olvidan tan rápido el Estado de Derecho?

Y para más inri, resulta que los atentados no van a disminuir después de la muerte de Osama, el líder carismático, sino que, precisamente a causa de ello, van a aumentar. ¿cuál es la justificación entonces? ¿La venganza?

PD. Y no entro en el tema de invadir un país, y saltarse las normas nacionales. No creo en las naciones, así que no me da mucha pena, la verdad.

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