martes, 18 de agosto de 2009

¡Bien, de nuevo el debate sobre la religión!

A partir del proyecto de Ley de Religión, se me ocurren ciertas cositas:

¿Debería ponerse los crucifijos en los supermercados? ¿Y en las piscinas? ¿Podríamos poner carteles políticos en las iglesias?

A cualquier publicista con dos dedos de frente le parecería arriesgado colocar una bandera de un equipo de fútbol concreto en un establecimiento a no ser que quisiera que su clientela se seleccionara por ello. ¿Es quie el fútbol es más importante para las personas que la religión?

Y eso sin tener en cuenta el carácter un poco gore del crucifijo, que no lo notamos porque estamos acostumbrados, pero en otra cultura lo consideraríamos ofensivo per se.

La postura de la iglesia me recuerda al tipo alto que se pone delante de tí en el cine, no te deja ver y encima te dice que a él no le molesta que se siente alguien delante. Los privilegios de la Iglesia deben acabar ya.

Laico no significa ateo, significa separación entre lo religioso y lo demás. La distinción Laico/no confesional me recuerda a la postura de Franco en la Guerra Mundial, pasando de neutralidad a no beligerancia.

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