viernes, 19 de octubre de 2007

El otoño

Las tardes se van haciendo más densas, anochece antes y el cielo se tizna de un azul casi violeta. El aire pesa distinto y el olor de las cosas se torna gris. Todo se prepara para el aletargamiento del invierno. Si no fuera porque todo florece en primavera, ésta sería mi estación preferida.

El otoño en un parque con árboles que se vuelven de rojo, de luces cenitales que dan brillo a los últimos suspiros de la tarde. Todavía puedo andar con las mangas recogidas, todavía puedo ver los rasgos del verano y el bronceado de las pieles no se ha caído del todo. Las mañanas amanecen con la agradable sensación de la comodidad, sin pintarse ni maquillarse. Te entran ganas de abrazarla como cuando tiene la ropa cómoda de la casa y la belleza enciende un destello inesperado. Es la sublime belleza de lo cotidiano, sin máscaras, sin adornos, con la coquetería de quien se sabe hermosa.

La estación del otoño cuando nos preparamos para fundirnos en la chimenea recién encendida, cuando añoramos la cálida sensación de sentirse arropados. El aire todavía exhala esa caricia, todavía te arropa a media tarde, con esa melancolía feliz que te reconcilia contigo mismo. Cuando miras el sol ponerse y eres consciente de esos recuerdos que unen tu vida como pegamento.

Este es el día. Es el otoño

1 comentario:

La Sonrisa dijo...

Me parece mentira que este post no tenga un sólo comentario!!!!!

¡¡Me encanta el otoño!! y digo lo mismo que tu... si no fuera porque en la primavera todo florece, sería mi estación favorita. Aun así no sabría si decantarme por otoño o primavera.
¿Y qué me dices de pasear pisando las hojas secas? ese sonido es genial! Placeres que sólo se tienen en otoño.