viernes, 13 de julio de 2007

El Estado como educador

Esto de estudiar tiene sus ventajas. Aprende uno mucho. De la vida y de sus peligros. Un ejemplo es la polémica sobre la Educación para la Ciudadanía, que si Dios quiere tendré que impartirla el año que viene (¡y entonces me mandará al infierno!). Pues bien, acabo de leer un texto interesantísmo que me gustaría compartir.

¡Una cosa es determinar por medio de una ley general, los recursos de las escuelas públicas, las condiciones de capacidad del personal docente, las materias de enseñanza, etc. y velar por el cumplimiento de estas prescipciones legales mediante inspectores del Estado, como se hace en los Estados Unidos, y otra cosa, completamente distinta, es nombrar al Estado educador del pueblo! Lejos de esto lo que hay que hacer es sustraer la escuela a toda influencia por parte del Gobierno!

Totalmente de acuerdo, Fede, el Gobierno no debe intervenir en estas cosas. Ya lo han anunciado los obispos oficialmente. El Estado no puede suplantar a la sociedad como educador de la conciencia moral. Los padres no podemos permitirlo.

El problema, o la gracia, según se mire, es que el texto de arriba no lo ha escrito Federico Jiménez Losantos, sino un Fede distinto, Frederic Engels, o su amigo Karl Marx. Pertenece a la Crítica al programa de Gota y termina

Lejos de esto, lo que hay que hacer es sustraer la escuela a toda influencia por parte del gobierno y de la Iglesia!

Da la impresión de que la Iglesia ataca al Estado confundiendo varias cosas. Por un lado, Gobierno y Estado. Y por otro lado confundienco una asignatura con no sé qué, porque no me ha quedado claro qué es lo que critican de la materia. Del resto sí, que quieren seguir nombrando y controlando, despidiendo y contratando a su antojo a los profesores de religión, pero pagando todos los españoles. No voy a entrar en el laicismo que debe tener la enseñanza pública, ni en el lío de la concertada, pero sí en las críticas a la misión moralizadora. La Iglesia acusa al Estado de quererse arrogar un derecho de las familias. Si las familias son las educadoras morales, ¿qué tienen los obispos que decir? Los obispos no tienen familias. ¿Por qué hablan en nombre de ellas?

El Estado no debe educar moralmente, debemos hacerlo nosotros, los curas. Ea, ahí queda.