martes, 29 de mayo de 2007

los maestros y el seleccionador nacional

Ya sabéis que me quejo mucho de mi profesión, y de lo quemado que últimamente me siento. Pero hoy está cruzando el límite. Hoy me han tirado un huevo a la casa. Y podían haberle dado a un chiquillo que estaba en casa y que no tenía nada que ver. Por lo visto a los chicos les caigo mal. Sin embargo a otros cursos es todo lo contrario. Y a lo largo de mis 13 años normalmente ha sido así. En fin, lo que me pregunto de todo esto es a qué viene. Que no quieres aprender, pues no aprendas. Peor para tí. Que no quieres saber quiénes fueron los romanos, pues a tomar por culo, chaval, que el ignorante vas a ser tú. Que quieres estar todo el día charlando, pues aprovecha el verano, que ahora el resto de alumnos quiere estudiar, o al menos, lo intenta.

Es verdaderamente increíble la perversión a la que veo que nos acercamos. Si un alumno no estudia lo hace para joder al maestro. Y a mí ¿qué? "Pues yo apoyo a mi hijo, y como en el examen anterior no aprobó, ahora no quería estudiar porque estaba desmotivado y yo lo apoyo". Enhorabuena, señora, así consigue convertir a su hijo en un sociópata. Y en un sociópata ignorante. Si las cosas le salen mal, apartarse de la sociedad. ¿Qué ha conseguido? que su hijo no me salude por los pasillos.

Todo esto viene del "mi niño no me come". Señora -porque los señores lo único que se interesan es en partirle la cara al profesor que riñe a su hijo-, que si su hijo no come, no lo hace por fastidiarla. Sólo la fastidia y lo hace para eso cuando aprende que así la controla. ¡Dónde está supernanny!

No creo que la sociedad entera sea así. Es un caso puntual en mi carrera, en otros lugares no han tenido comportamientos tan aberrantes.

Que si quisiera que los trabajos de los chicos me sirvieran, los pondría a fregarme el coche. Y lo que conseguiré es que me lo rayen. Ahora, que por mí, que se las pique un pollo. Todavía sigo pensando que la educación formal -la otra ya no tiene remedio- es el único medio para salir de la miseria en la que viven. Y tampoco es un camino seguro.

La profesión de maestro/profesor me recuerda a la del seleccionador nacional de futbol. Todo el mundo entiende más que el que está. Todos critican que si mandas tarea, que qué tarea mandas, que si es mucha, que si tienen que estudiar, que si tienen exámenes... Coño, que si uno es estudiante tendrá que estudiar. Y recuerden, que uno ha sido cocinero antes que fraile.

Cuando un alumno te amenaza con su madre/padre, que está muy disgustado contigo, aparte de mucha pena por la humanidad en su conjunto, me entra la duda, ¿no soy yo el profesional? ¿Le discutirán al mecánico, al dentista, al farmaceútico, al médico? Y tristemente me respondo: ¡sí!

Brindo por todos los gilipollas que ven en los maestros, profesores, médicos, asistentes sociales y demás aparatos ideológicos del estado, digo que brindo por los que ven en nosotros un enemigo. Un enemigo que pasa con sus hijos más horas que muchos padres y que se preocupa por su mejora con más seriedad -y eso que conozco a muchos incompetentes e impresentables en el ramo-.

lunes, 21 de mayo de 2007

Hay veces en las que uno siente que el mundo va fluyendo, a veces lento, a veces en cascada. Y la posición de uno es como la de un espectador en un acuario. Todo se mueve a cámara lenta, te intentas acercar a la vida que fluye y tropiezas con un cristal invisible. No siempre es una mala sensación. Ver, mirar, oir… asomarse al mundo.

Otras veces quieres ser el protagonista, pero, vencido, apaleado a veces, te retiras al fondo de la maleza y decides que este no es tu mundo. Hoy sólo me apetece mirar. Mirar unos ojos, mirar un escote, mirar cómo el viento mece los cabellos… Hoy sólo me apetece mirar, volar, tal vez soñar.

miércoles, 2 de mayo de 2007

Discover a lovelier you

He encontrado de nuevo a los Pernice Brothers. Y me encanta su título, Descurbrir un tú más amante, en realidad sería digno de amar, “amable”. Me recuerda muchísimo a uno de mis poemas preferidos. Es del genio Pedro Salinas:

Perdóname por ir así buscándote,
tan torpemente, dentro
de ti.
Perdóname el dolor, alguna vez.
Es que quiero sacar
de ti tu mejor tú.
Ese que no te viste y que yo veo,
nadador por tu fondo, preciosísimo.
Y cogerlo
y tenerlo yo en alto como tiene
el árbol la luz última
que le ha encontrado al sol.
Y entonces tú
en su busca vendrías, a lo alto.
Pera llegar a él
subida sobre ti, como te quiero,
tocando ya tan sólo a tu pasado
con las puntas rosadas de tus pies,
en tensión todo el cuerpo, ya ascendiendo
de ti a ti misma.
Y que mi amor entonces le conteste
la nueva criatura que tú eres.

Es un poema de amor maravilloso (aunque yo, a veces, lo veo como una oda a la labor pedagógica). A lovelier you. Tu mejor tú.

Sin embargo, traigo esto por una canción en concreto. Working Girls. Una gema escondida en el disco de 2001, The World, won’t end. Es de las canciones que llamo de amanecer (otro día haré una lista). Pero lo que quiero decir es que es la música la que me transporta, inmediatamente, a otra dimensión, a otro estado de ánimo. Esta felicidad quieta que se va metiendo por las venas hasta los tuétanos, que te deja esa sensación, ese sabor en el paladar que te alegra el día.

Buenos días, Nora.