domingo, 22 de abril de 2007

Se acabaron las esperanzas

MARTES, ENERO 02, 2007

Todo esto se ha ido a la mierda. No es posible entender por qué. Acaban de estrenar el nuevo año. Como homenaje a las víctimas he querido recuperar esta entrada que tenía preparada y dándole vueltas desde hace un tiempo


Malentendidos en el proceso de paz.

- Por un lado parece que no toda ETA está de acuerdo con el proceso.
- Por otro lado, no todo el mundo no abertzale está de acuerdo.

Imaginemos que el PSOE está dispuesto a negociar en un momento en el que la debilidad de la banda terrorista puede aceptarlo. Comienzan los contactos, pero nunca se está seguro de estar hablando con representantes reales. ¿Hablar con un dirigente de ETA supone que toda la organización aceptará el pacto? ¿No sucede, a menudo, que una negociación sindical se frustra porque un grupo no acepta el acuerdo?

En principio, tanto el robo de armas, como la kale borroka suponen que el proceso no está avanzando. Atribuir todo a la rendición del gobierno es demasiado arriesgado. También, la obstinación del gobierno por no romper el pacto hace pensar que atribuir todo a la falta de voluntad del mundo abertzale suena también arriesgado. Por un lado, si el gobierno no rompe públicamente con el proceso, puede deberse a una obstinación en ser los protagonistas del fin de la violencia. Y ante eso, el PP no está dispuesto, y es comprensible. Pero también es posible que los contactos sigan con cierto dirigentes que no están demostrando capacidad real para parar la violencia. O que necesitan no ser vistos por sus iguales como los que se rinden.

Pero, al revés, para el mundo abertzale radical la imagen de las instituciones del Estado es parecida. Se ataca al PSOE por no llegar a un acuerdo y se olvida que el Estado es mucho más, que están otros grupos reacios a cualquier negociación, sectores del PP, de los jueces, de las víctimas, así como muchos otros. De un modo perversamente simétrico, ni el PSOE ni el representante de ETA controlan al resto de su mundo. Da la impresión de que no toda ETA está bajo la misma dirección. De igual forma el PSOE no dirige toda la opinión pública democrática. Ni los violentos obedecen, ni los demócratas obedecen.

Y un proceso de negociación debe tener en cuenta todas las opiniones. Parece que sólo los demócratas deben ceder para no aumentar las víctimas. Y un proceso que no cuente con el PP de Acebes no será real. De igual forma que si no se tienen en cuenta las reivindicaciones abertzales tampoco. Siempre dentro de un modo de actuar de respeto y democrático. Y poca democracia puede haber con la amenaza de volver a las armas. No creo que los jóvenes que hacen botellona dejen de hacerla, ni que la kale borroka acabe tan fácilmente. Quizás si se acaba el presupuesto...

Quizás no sea buen camino exigir a HB que controle el terrorismo callejero, puesto que así pierde su liderazgo. Tampoco se le puede pedir a gran parte de la opinión pública que deje de exigir una justicia que no considere el perdón como arma política. ¿Cómo llegar a un punto de acuerdo? Está claro, que todos deben ceder algo, pero no significa que todos deban ceder lo mismo. Los que han roto la baraja democrática no han sido los integrantes del pacto antiterrorista, sino aquellos que utilizan las armas y el miedo en vez del convencimiento democrático. Todos tienen razón, pero no todos tienen la misma parte de razón.

Lo que más me preocupa es la dialéctica de identificar todo el antinacionalismo con el gobierno, que evidentemente, no es así. Pero también es erróneo considerar que todo el entorno nacionalista vasco es una unidad, como dice la consigna del PP: ETABatasuna. Ni ETA es una ETA, ni Batasuna engloba a todo el nacionalismo vasco radical.

En fin, llevo toda la noche dándole vueltas a este tema. Y hasta aquí he llegado.


Aquí terminaba mi pensamiento. Ahora ya vemos que tenía razón en sólo una cosa. No todo el mundo terrorista está por dejar la violencia. Son dos muertos. ¡Basta Ya!

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